*Nacidos en Sevilla, España, pero durante la Nueva España, Puebla acabó adoptando la receta original, se apropió de ella y la hizo suya como una tradición familiar
Guadalupe Juárez
Puebla, Pue.- Las mesas de las familias poblanas y en comercios de dulces típicos suelen tener a la vista figuras redondas envueltas en papel china blanco o de colores.
Cuando se desenvuelve el contenido de esos papeles china enroscados, aparece una especie de bocadillo, frágil al tacto, que al comer se descubre un sabor a mantequilla, azúcar glas y unos pedazos de almendra, una combinación agradable.
Si alguien da un regalo en su trabajo o a sus familiares cercanos, sobre todo en fechas de fin de año, suele entregarle una bolsa llena de estos dulces, uno encima de otro, acomodado con sigilo para evitar que se agrieten.
En algunas casas, inclusive tienen sus propias recetas y suelen hacerlas ellas mismas para obsequiar o consumir durante los festejos familiares o tenerlos en sus mesas de centro, envueltas en bolsas con grabados de pinos o símbolos navideños, como si se tratara de aguinaldos.
En panaderías, en los negocios ambulantes, por internet, de casa en casa o las monjas en las entradas de los conventos, suele abundar el platillo durante noviembre, diciembre y en ocasiones todo el año.
La receta surgió en Sevillla, España en el siglo XVI, con ingredientes básicos como harina de trigo, grasa de cerdo y azúcar, así como almendras. Después de la llegada de los españoles a la Nueva España, Puebla adoptó la receta hasta apropiarse de ella y hacerla uno de sus platillos típicos durante las fiestas decembrinas.
Tal es así que hay dulcerías que se han proclamado las precursoras de este platillo, como La Madrileña que asegura tener la receta original del polvorón sevillano desde 1920.
Hay otras confiterías y dulcerías que cuentan la misma historia, recetas del pueblo de Sevilla, España que fueron replicadas por sus abuelos o tatarabuelos, las cuales han hecho suyas, como un legado para conservar la tradición.




